Las reflexiones de Juan


miércoles, 27 de abril de 2016

HUMANOS: CONOCIMIENTO Y SABIDURÍA


Estamos transitando unos tiempos en los que lo terapéutico ha dejado de ser algo dominado por un pequeño grupo de personas y el conocimiento tanto del saber ancestral como de los descubrimientos actuales ha tenido la oportunidad de llegar a la mayoría de personas.
En esta sociedad y también en las del pasado encontramos terapeutas con capacidad para acompañar de verdad. Personas que han centrado su atención en lo que ocurre a la persona y los demás han puesto paulatinamente en sus manos su salud. Al mismo tiempo, encontramos personas que han adquirido conocimiento, ya sea en universidades, en cursos o en libros que se otorgan a si mismas el  título de terapeutas o expertas pero es poco el conocimiento que ha sido realmente batallado y convertido en propio. Lo vemos especialmente en el mundo médico pero cada vez más también en el mundo terapéutico. Recuerdo que cuando era pequeña los curanderos que conocía eran personas muy sabias. Lo mismo ocurría en los saberes que ahora llamamos esotéricos: astrólogos, cabalistas, estudiosos de la historia que no se cuenta, de los mundos ocultos… Eran personas que habían tomado realmente en sus manos ese conocimiento, con la pasión propia del que realmente siente una llamada interna hacia ese estudio.
En su proceso de individuación, la persona se da cuenta de que sus procesos, tanto físicos como psíquicos son propios y puede acompañarlos e incluso transformarlos trabajándose a si misma, soltando la creencia inculcada de que lo que le ocurre es casual y comprendiendo que todo es manifestación de eventos que se han dado en otro momento que ha vivido de una determinada manera. Observa una y otra vez lo que pasa en su psique y en su cuerpo y deja de pasarle inadvertido que todo se inicia en ella misma, en sus propias reacciones y que cada expresión física o psíquica tiene que ver con decisiones, reacciones, elecciones…
En este punto en que tanta gente está haciendo propia su realidad son muchos los que sienten una llamada a ejercer como terapeutas. A medida que uno empieza a estudiar lo terapéutico va adquiriendo conocimiento, yendo a cursos, leyendo, escuchando a otros…  En la medida en que esa persona se escuche a si misma y lo aplique, ese conocimiento se va integrando, se va haciendo propio y podemos  ver que esa persona va ganando en sabiduría. En ese tránsito hacia el saber, comete cientos de errores. No puede ser de otra forma (aunque es posible que sí pueda serlo pero aún no hayamos llegado a ello) porque es a través de la experiencia como vamos haciendo propio el conocimiento.
Es interesante ver cómo caemos en la contradicción de querer hacer propia nuestra salud y a la vez desear tomar en nuestras manos la salud de los demás. Así, muchos terapeutas se sienten influenciados por sus consultantes y hablan de malas energías o personas cansinas hasta que se dan cuenta de que ese cansancio o negatividad también les está hablando de aspectos propios que piden ser trabajados e integrados.
Miramos a nuestro alrededor y encontramos cientos de médicos y terapeutas. Y tanto en un caso como en otro en el fondo lo que nos interesa comprender es su grado de sabiduría. Cuánto de ese conocimiento adquirido al precio que sea (oficial, universitario, leído) ha hecho propio esa persona. Es su grado de sabiduría lo que va a determinar si realmente esa persona nos va a poder ayudar. Aunque posea toneladas de conocimiento nada se va a mover en nosotros porque difícilmente nada va a ocurrir si la persona no tiene mucho que aportar porque no ha tomado su propia vida en sus manos. Si algo ocurre va a a ser a partir de nosotros, porque de cualquier experiencia se puede extraer sabiduría.
Aunque las personas nos hablen de conocimiento, aunque escriban cientos de artículos y libros, den clase en universidades y conferencias, tengan webs con miles de seguidores, lo que transmitan de verdad será en base a su experiencia, a la rapidez como en su vida han hecho propio el conocimiento y han comprendido la verdad tras él. Y eso se puede dar tanto en una persona joven como anciana. Hay personas jóvenes que son sabios andantes, que pasan por nuestro lado y podemos ver todo lo que transmiten, especialmente en sus ojos y su sonrisa, pero también a menudo en sus palabras. No necesariamente son terapeutas o expertas en algo, puedes encontrarlas en cualquier ámbito de la vida.
Nuestra vida es nuestro mensaje. Cuánto de ese conocimiento hemos sido capaces de transformar en sabiduría se ve en nuestra vida. Observemos cómo vive una persona, cómo lleva sus asuntos, cómo se relaciona y nos daremos cuenta rápidamente de cómo está manejando su vida, sabremos cuánto de lo que le sucede ha tomado ya en sus manos y se está haciendo cargo de ello.
Si no podemos observar su vida porque no la conocemos, podemos observar sus palabras, lo que transmite, cómo se relaciona con los demás y lo más importante, su grado de escucha. Porque la sabiduría se da en nuestras vidas cuando escuchamos. Cuando hablamos sólo hacemos propia y real nuestra conversación en la medida en que nos escuchamos. Es cuando ocurre la magia y nuestras palabras son capaces de mover montañas. Es cuando ocurre la terapia.
En la tradición ayurvédica se nos recomienda rodearnos de personas sabias. Por suerte, el planeta está lleno de ellas, de todas edades y procedencias. ¡Y qué gran verdad encontramos en tal consejo! He tenido a personas enormemente íntegras y sabias a mi lado, de varias tradiciones, procedencias e, incluso, propósitos vitales y el agradecimiento que siento no tiene límites. Cada gramo de sabiduría que han compartido conmigo es valorado como mi tesoro más grande en esta vida y tomo en mis manos el compromiso de relacionarme sabiamente con los demás en todos los ámbitos de mi vida y ofrecerles lo mejor de mi misma en mi tránsito por este planeta.
Sigamos caminando, sigamos escuchando.

MARISA F.V.

martes, 19 de abril de 2016

ENERGIAS.






Del largo trasegar de la vida existen por injerencia directa dos energías propias e inherentes a los seres humanos: las del padre con su esperma y las de la madre con el ovulo como principio creador en este espacio matricial. Este principio es en palabras del propio Hermes Trismegistro “todo tiene su par, su antagónico” donde nos dice que las energías vienen en pares por tanto la tercera energía es la transmutación de las 2 anteriores en una creación por demás perfecta y equilibrada.

Una vez comprendido este elemento pasamos a la lectura de esas energías que al contrario de lo que muchos piensan no basta con solo sentir lo que un tercero manifiesta en un momento determinado, puesto que estas pueden estar impregnadas de sensaciones que no corresponden al ser, sino que se necesita de la comprensión total de un elemento adicional como lo es una octava tanto en su grado como en su recorrido, y sabemos que pocos son capaces de leer una energía correctamente puesto que la visualización del recorrido de la misma depende del grado de consciencia y de la esfera de consciencia del individuo.

Hablar de estas cosas no es sencillo pues para ello necesitariamos tener equilibrados los centros mecánico, lógicos y emocional ya que sin esto es prácticamente imposible conocer en su totalidad la energía en uno u otro sentido de la octava o momento recorrido descartando las fascinaciones de la mente del individuo, ya que en muchos casos las creaciones mentales por las impresiones recibidas son muy fáciles de mecanizar convirtiendo una supuesta lectura de energías en mentiras del individuo.

Debemos comprender que todas las impresiones que son recogidas a través del centro emocional no pueden ser transmutadas correctamente si se carece del equilibrio del centro lógico procesando los pensamientos de la mente que en su mayoría son impresiones equivocadas de imágenes distorsionadas de la realidad en su conjunto general, lo que implica que una acción no se convierta en una reacción que es proyección del centro mecánico manifestada en acciones no deseadas, de este modo, evitamos que lo externo entre a través del centro emocional sin un filtro apropiado convirtiendo una acción en una reacción. Una vez comprendido esto la lectura de las energías es en principio posible en un acotado intervalo según el grado de comprensión de la esfera de conciencia del individuo.

Interiorizando la información podríamos saber que es el manejo de las energías puesto que es común ver como equivocadamente pensamos que estamos capacitados en esta materia sin haber primero equilibrado cada una de las partes del individuo. Primero que todo comenzamos con la lectura de las energías que como mencionamos no refiere al momento, puesto que las impresiones inmediatas son procesadas solo por el centro instintivo emocional sin dar paso a la racionalización o centro lógico, pues una persona puede tener un mal momento y tener una energía que no es propia de sí misma y probablemente ha sido influenciado en un determinado instante lo que no permite la correcta visualización en el plano general de la octava dando como resultado la fascinación; seguidamente y una vez recibida la información por el centro emocional, esta debe pasar a ser intelectualizada de manera objetiva por el centro lógico  ya que permite la correcta interpretación del  suceso o de los sucesos, lo que deja fuera al centro mecánico que reacciona de forma inmediata a las impresiones que vienen del exterior. Ahora bien, entendido esto y leída correctamente la energía entregada, se pasa a su visualización en el intervalo que corresponde a la octava que transitada siempre de adelante hacia atrás logrando la lectura de la misma correctamente permitiendo que las energías sean transmutadas, pues al conocer el transito entero de la misma correspondiente y de manera inequívoca a la transmutación bien sea hacia un grado “Negativo” a partir del centro de la esfera de consciencia o hacia un grado “Positivo” desde el centro de la esfera de consciencia, por tanto no basta solamente con saber el contenido de la energía en sí, sino el tránsito de la misma; con esto queremos decir que una mala lectura de una energía en un momento dado puede dar como resultado una transmutación en eventos desfavorables o si se hace de manera correcta en eventos favorables según sea el caso, asi que mantener el equilibrio en todos los centros es muy importante pues minimizamos el riesgo de transmutarlos eventos, situaciones o en un fin no deseado y para esto es muy importante la auto observación continuada ya que sin ella es imposible el equilibrio necesario para leer y transmutar las energías desde el interior hacia el exterior dándonos la posibilidad de no desperdiciar energías que otros transmutaran según los fines que ellos hayan previsto, es decir, que la lectura de las energías va desde lo interno hacia lo externo y de lo externo hacia lo interno en un perfecto equilibrio sin perder las energías propias.

Por ahora dejaremos hasta aquí el tema puesto que es lo necesario según la octava transitada.

Centésimo Humano.

domingo, 10 de abril de 2016

NACIDOS BAJO EL SIGNO DE SATURNO...




... Hubo Un Tiempo…

Hubo un tiempo donde nuestro creador se erigía poderoso en el cielo, ese mismo creador que nos había dado la vida.
En aquel entonces el cielo que ves no era como lo es hoy pues carecía de lo que llamáis Luna. esta llego después. En esta época que fue hace mucho tiempo atrás, nosotros vivíamos en armonía con los dioses y los dioses nos brindaban su amor con la belleza que emanaban. En aquel tiempo lo que vosotros llamáis SOL era un infante pues su padre de tez mas rojiza era quien reinaba. Nuestro mundo fue puesto aquí y le fueron dados dos hermanos: Venus y Marte.
Ellos nos mostraban el camino del conocimiento de los dioses, del padre, de sus hijos y de la belleza de los cielos. Mientras por una lado Venus nos daba la luz del amor, esa misma que vosotros llamáis la estrella del amanecer y que nos hacia soñar, nos deleitábamos con su presencia y era fundamental en los momentos de cambios, de las uniones de las parejas, de las estaciones de abundancia y de los deleites que traía todo esto. Por otro lado estaba nuestro hermano Marte que nos protegía del poder de su padre que grande y esplendoroso se veía en el cielo como un ojo. Esta danza celeste nos protegió por miles de años en los que llamáis “La edad de Oro” cuna de todas las civilizaciones que pasaron y que fundaron de manera única todo lo que la mente humana pudo concebir.
En aquella época nuestro padre resplandecía imponente en el horizonte alzandose por el norte y en ocasiones mostrando su poder, ¡oh grandiosa triada de titanes que nos reinaban con sabiduría! en la gloria de las alturas se encontraban sus dominios; cuando estaban juntos formaban lo que hoy llaman la rueda del destino y en ocasiones el grandioso dios se mostraba con una cornamenta grandiosa en verano y en invierno se protegía con su casco.
Esta historia y aquel tiempo ha sido la interpretación de cientos de miles de historias en este planeta y de las miles de similitudes entre pueblos, pues en aquel tiempo nos reinaban los mismos dioses. En ocasiones los rayos gigantescos de la hermana diosa alumbraban con la forma de las conchas del mar, en otras como un tridente, en otras como la misma flor de la vida. El hermano orgulloso en ocasiones nos mostraba la punta de su lanza en señal que estaba listo para la batalla que en circunstancias normales no usaba.
Un día todo cambió, el gran padre dios poderoso cambio de forma, comenzo a perder su brillo. Estaba muriendo pues un gran invasor entro en escena y se creo una lucha de proporciones descomunales, la hermana diosa que también era poderosa, perdió la cordura y ya no emanaban las bellas formas que la caracterizaban sino que con  su cabeza serpentaria atacaba a todos los titanes que se le acercaban. Su hermano entro en batalla tras haber perdido a la madre de todos nosotros, despedazada en miles de trozos pues fue muerta por el poderoso invasor. El hermano dios, guerrero orgulloso se apresto al combate contra aquel invasor mientras el padre mórbido se alejaba al lugar donde habría de descansar por el resto de sus días. La batalla tras la muerte de la madre diosa fue feroz, rayos iluminaban el cielo de día y de noche, temblaba y las mareas se alzaban impetuosas sobre los pueblos de los hombres que impotentes corrían a las altas colinas para protegerse del embate del agua que arrasaba lo que encontraba a su paso, las estaciones perdieron su sentido y los hombres hijos de la primera humanidad morían por cientos de miles y con ellos toda su grandeza que por cientos de miles de años habían construido. Mientras tanto en el cielo el hermano guerrero impetuoso se batía en combate singular hiriendo con su espada al invasor que aunque mas grande en tamaño no podía con quien había servido de protector de sus demás hermanos menores. Fue entonces que este gigantezco invasor lanzo su rayo de muerte contra el y el le contesto con otro rayo de muerte. Podíamos ver como se batían en el cielo lanzádose rayos uno al otro hasta que fue herido nuestro protector; en ese momento entro la desaparición pues el y su hermana se batían con aquel singular gigante; lo cierto es que el hermano dios guerrero fue herido casi de muerte pues vimos como uno de los rayos le impacto en medio de su torso casi abriéndole de par en par justo en ese instante el padre creador le dio un ultimo golpe al invasor antes de apagarse, haciendo que este gigante huyera de donde había venido.
A partir de ese instante nada fue igual pues al morir la madre y el padre sus hijos tomaron rumbos distintos, uno de ellos tras las heridas de la guerra se refugio en un lugar entre el padre y nuestro mundo, la hermana diosa bella y hermosa nos alumbra siempre con el mismo amor desde lo lejos como siempre dándonos la luz de la mañana, mas conocida como la estrella de la mañana.
Entonces fue cuando el pequeño tomo el papel de amo y señor de los dioses pues el padre ya no podia levantarse mas. Ahí comprendimos que ya nada seria igual. Nosotros los sobrevivientes de esa primera humanidad vimos como con el paso de las eras el nuevo rey nos trajo una compañera llamada selene o luna como le llamáis hoy pues nuestro mundo estaba sumido en el caos y ella como amiga de la hermana diosa nos proveió de luz en las noches y de estabilidad en el día disputandose una y otra vez el tiempo del nuevo reino con el nuevo creador.
Hemos perdido toda identidad de aquellos días y otros seres venidos de las estrellas quisieron tomar el lugar del padre creador, de sus hijos, de su madre y de quien hoy nos acompaña en nuestro viaje. Fueron otros tiempos, tiempos que nosotros los primeros jamas olvidaremos y que permanecerán en los mitos de los humanos modernos,tiempos de una humanidad donde todo era distinto en esa edad dorada que vivimos y algunos aun se niegan a dejar atrás en el pasado donde pertenece pues el antiguo rey tras la muerte de su compañera perdió la cordura devorando a los hijos de los hombres. Kronos ha muerto y no hay marcha atrás.
Un nuevo creador nos alumbra de oriente a occidente y aunque los antiguos se nieguen a admitir trajo paz y prosperidad al reino de los dioses.
El reinado de Kronos ha terminado.
Centésimo Humano.